Lilo, Lilo, Cocodrilo

Reseña realizada por Sebastian Resendiz

Los estudios Sony traen a la pantalla la cinta “Lyle, Lyle, Crocodile”, cuyo título en español es Lilo, Lilo, Cocodrilo, una comedia musical mezcla de acción real con animación que aunque parece repetitiva en cuanto a lo complejo que es estar en el medio del arte y el espectáculo, nos muestra cómo un pequeño reptil amigable con una voz realmente asombrosa quiere convertirse en un gran cantante pero tiene un pequeño secreto: sufre de pánico escénico. Y a pesar de tener un mentor y padre adoptivo (Javier Bardem) que quiere aprovechar su talento al máximo, Lilo simplemente no quiere cantar bajo presión, sin embargo al ser abandonado por mucho tiempo en el ático de una casa, encuentra algo que lo motiva para poder vincular sus talentos con lo que más quiere en el mundo: cantar al público sus canciones. 

Una película que tiene mucha similitud con El Gran Showman, Sing!, Pinocho y otras películas musicales clásicas donde el personaje principal se siente cohibido e incapaz de hacer un performance en frente de un público sin que los nervios lo dominen, sin embargo conlleva un gran mensaje al demostrar que los sueños siempre pueden convertirse en realidad solo es cuestión de tener constancia, paciencia y mucha dedicación. En mi opinión personal me hubiera gustado escuchar las voces originales en inglés aunque el doblaje estuvo muy bien realizado. 

Basada en los libros de Bernard Waber, “Lyle, Lyle, Crocodile”, dirigida por Will Speck y Josh Gordon, estelarizada por Shawn Mendes como la voz del Cocodrilo, Javier Bardem, Constance Wu, Winslow Fegley, Scoot McNairy y Brett Gelman ya se encuentra actualmente en cartelera en México. 

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