Reseña Realizada Por Lester Lastiri
Película surcoreana de horror protagonizada por Kim Go-eun (Lee Hwa-rim), Lee Do-hyun (Bong-gil), entre otros, dirigida por Jang Jae-hyun.
Como una mezcla de detectives y chamanes, Lee Hwa-rim y su compañero Bong-gil, prestan sus servicios para aquellos que sufren por posesiones o maldiciones del pasado, valiéndose de varias técnicas y conjuros. Son contratados por una pareja surcoreana que vive en Los Ángeles, cuyo recién nacido no deja de sufrir un mal que al parecer fue heredado por todos los varones de la familia. Hacen su trabajo de investigación pero para poder completar su misión deben viajar de regreso a país, en donde los espera una calamidad de tiempos ancestrales.
Se hacen acompañar de un geomante y su amigo, una persona que conoce de la tierra y del feng shui, capaz de reconocer el bien y el mal de cualquier lugar en Corea del Sur. Para completar el trabajo deben ir al lugar donde se encuentra su antepasado más reciente y desenterrar el cuerpo, el geomante advierte sobre un terrible mal que se encuentra enterrado el cual no debería ser molestado ni mucho menos exhumado, sin embargo el pago ya está hecho y continúan con su labor. Luego de un ritual y de cremar el cuerpo con todo y ataúd creen haber resuelto este caso, sin saber que solo lograron despertar un antiguo mal japonés que pondrá en riesgo su vida y la de todos en su país, por lo que tendrán que poner el mayor de sus esfuerzos para contenerlo y regresarlo de nuevo a la tierra, con la esperanza de no revivirlo nunca más.
Una propuesta que mezcla el horror sobrenatural, la acción y la intriga por resolver el caso, primero por negocios y luego por sus supervivencia, donde una primera historia da paso a la segunda, más perversa y cruel, y más interesante de ver, por ello parece algo más larga que lo habitual en este género, pero no menos atractiva si son fans de este tipo de cine.
El aporte de las culturas coreana y japonesa es muy atractivo, una buena recomendación sin duda para espantarse un buen rato.