El Secuestro Del Papa

Reseña Realizada Por Lester Lastiri

Película de drama italiana protagonizada por Enea Sala/Leonardo Maltese (Edgardo Mortata), Paolo Pierobon (Papa Pío IX), entre otros, dirigida por Marco Bellochio.


Hacia finales del siglo XIX, Italia era una país regido por la autoridad de la iglesia cristiana, en específico bajo el mando del Papa Pío IX, quien desde Roma controlaba las formas de convivencia y tradiciones de la sociedad, con sacerdotes por cada región y los cuerpos policiacos. En Bolonia vivían Momolo y Mariana Mortata, una familia judía numerosa como otras del pueblo de forma tranquila hasta que un suceso sacude a su comunidad: de acuerdo a algunos informes uno de sus hijos, Edgardo Mortata, recibió de niño el bautizo cristiano, hecho no conocido hasta 7 años después, y por las leyes del país, debería ser educado bajo la religión católica y no la judía de su familia, por lo tanto les es arrebatado de su hogar y llevado a Roma, por orden directa del Papa, para ser preparado y llevado por una religión que adoptó desde que recibió este sacramento. Este hecho tuvo especial conmoción y rechazo por comunidades judías de Europa y el mundo, llevandose a cabo incluso un juicio para determinar la validez del hecho, tanto del bautismo como del rapto. 

Mientras, Edgardo recibió los cuidados y atenciones en una escuela cristiana para preparar a futuros sacerdotes, si bien no maltratado pero con confusiones y traumas por haber sido apartado de sus tradiciones y obligado a aceptar una creencia que no era la suya. Este modo de actuar lo llevaron a cabo por varios años hasta que el pueblo de Italia se reveló contra su iglesia y terminó derrocando su poder, el Papa Pío IX muere y Edgardo, ya adulto, continúa experimentando dudas sobre si seguir las creencias impuestas desde su niñez o las de su tradición familiar.


Vemos en la película una de las formas de maltrato y represión seguidas por muchos años de la iglesia cristiana frente a comunidades o grupos vulnerables, en este caso, una minoría judía del siglo XIX en Italia, como un hecho natural bajo el argumento de que son los designios de Dios. Una de las muchas inocencias que se robaron, antes y ahora, ésta y otras religiones. 

En tono serio, melancólico, con tristeza y rabia, es bien llevada por la niñez y adolescencia del personaje principal, una opción para la polémica y controversia (una vez más), de papel que ha tenido la iglesia a lo largo de la historia. 


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