Reseña Realizada Por Aldo Yañez
El 26 de abril de 1986 ocurrió uno de los grandes desastres de la historia, el accidente nuclear de Chernóbil, el cual sucedió en la central nuclear Vladímir Ilich Lenin, ubicada en el norte de Ucrania, que en ese momento pertenecía a la Unión Soviética. Este suceso ha inspirado varios contenidos audiovisuales, y en esta ocasión hablaremos en específico de Chernóbil: La Película.
Este es el primer largometraje ruso importante sobre las consecuencias de la explosión en la central nuclear de Chernobyl, cuando cientos de personas sacrificaron sus vidas para limpiar el lugar de la catástrofe y para prevenir con éxito un desastre aún mayor que podría haber convertido en un desastre gran parte del continente europeo en una zona de exclusión inhabitable.
Dirigido y protagonizado por Danila Kozlovsky, este filme está basado en hechos reales, pero sus personajes e historias son ficticios, además de tener como hilo conductor una visión más humana y sentimental. Todo gira entorno a una relación amorosa, que se roba la atención durante el primer tercio de la cinta, así que no esperes que la explosión, tensión o explicaciones y datos contundentes sobre esta tragedia histórica ocupen el mayor porcentaje de los 120 minutos que dura la película, a pesar de que toda la promoción gire alrededor de ella.
Si hay algún error que resaltar, sería el ir a ver Chernóbil: La Película pensando que verás “los secretos del desastre”, como lo anuncia su póster oficial, pero a pesar de eso, la explicación y planteación de los personajes principales y sus motivaciones es simple y funcional, pero no tanto el ritmo de la cinta, ya que por momentos la aparición de la historia de amor rompe con el interés y atmósfera que es creado por el accidente nuclear.
El filme está bien producido, en cuestiones técnicas no tiene nada que reprocharle, pero la falta de química entre el suceso histórico y la trama romántica no logró llegar al objetivo, y no es que esa sea una mala combinación, cintas como Titanic (1997), Pearl Harbor (2001) o Hasta el último hombre (2016) nos demuestran lo contrario. Al final de cuentas tú tienes la última palabra, así que esperamos tus comentarios cuando termines de ver esta película Desde la Butaca.